¿La Paella se come con cuchara o tenedor?

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¿La Paella se come con cuchara o tenedor?

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Según las estadísticas, el 70% de los paella lovers se comen la paella y los arroces con tenedor. ¡Bien! ¡Lo he estado haciendo OK toda mi vida! ¿O no? ¿Que algo lo haga la mayoría significa que está bien? ¿O, simplemente es que nos hemos influenciado unos a otros? Incógnitas de la vida.

La realidad es que, cuando ves que más gente hace o le pasa lo mismo que a ti, es como que te tranquiliza… ¿No? Por ejemplo, si salgo a la calle y de repente empieza a diluviar y me pilla sin paraguas, siempre reconforta ver a alguien que también se va a mojar y pensar: “Venga, no soy la única pardilla”. Por eso, en el fondo, me alegro de que el 70% se coma la paella con tenedor como yo. (Por si no me he explicado bien, la estadística dice que el otro 30% lo come con cuchara).

Cuchara o tenedor para la paella, ¿eterno dilema?

Claro, que yo me he informado bien de las cositas antes de escribir este post y resulta que no todo es blanco o negro. No, amigo. Al menos aquí. Comer el arroz con tenedor o cuchara no depende de la persona, ni del momento, ni de las costumbres de cada uno, sino del lugar. (Y no me refiero a si te lo estás comiendo en Murcia o en Sevilla sino, más concretamente, al recipiente).

Vale. Imagina una paella gigante al centro. O una paellita individual. El caso es que estás comiendo de la misma paella. De repente te encuentras con un doradito, crujiente e irresistible trozo de socarrat. ¿Cómo es más fácil hacer el “rasca y gana”? ¿Con cuchara o con tenedor? Exacto. La cuchara no falla.

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Además, la paella tiene bordes para ayudarte a coger bien el arroz. De nuevo, mucho más cómo con la cuchara. ¿A que todo te va encajando? De nada (podéis ver video demostración aquí). 

Ahora bien, imagina que estás comiendo de tu propio plato, sin socarrat que rascar y sin bordes que ayuden a coger bien el arroz. En ese caso, la punta del tenedor es mucho más práctica, ¿no? (Además el tenedor es ideal para robarle al de al lado el trozo de pollo, conejo o verdura al de al lado). ¡Es que si lo piensas todo tiene sentido!

 

Más allá de la paella

Conclusión: Efectivamente, que algo lo haga la mayoría, no significa que sea lo correcto.

¡Sígueme para más consejitos! Ahora, después de la teoría, pasamos a LA ANÉCDOTA. Porque, ¿qué es un post sin su correspondiente salseo? Pues eso.

Hay una cosa para lo que te puede servir la cuchara que, ups, no te he dicho aún. Antes de contártelo, que conste que ya he madurado. Además, todos tenemos un pasado oscuro, ¿vale?

Bien pues, dicho esto, rondaba el año 2010. Carmen. 15 añitos. Ganas de liársela a los demás. Una hermana perfecta para hacer de conejillo de indias. El resto te lo puedes imaginar, ¿no?…

¿No? Pues te cuento: Yo le había pedido a mi hermana una falda. O unos pantalones. Mira, no me acuerdo. Lo único que sé es que su respuesta fue un borde y rotundo “NO”. Y claro, yo, adolescente perdida y en plena edad del pavo, ni de broma aceptaba un “no” por respuesta.

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Así que tracé mi venganza. Tuve que dejar pasar unos días para que ella no estuviera tan alerta porque sabía que yo estaba molesta y algo tramaba. Dos o tres días después pasé a la acción.

Arroz de pulpo y ajetes comíamos (un indicador más de lo inmadura que era porque, hoy en día, ni de broma desperdiciaría un platazo así). Mi madre se dio la vuelta para coger servilletas y yo aproveché para convertir la cuchara en una catapulta y el pelo de mi pobre madre en el principal objetivo.

Después del tiro, con mucha puntería, por cierto, le dejé el tenedor a mi hermana en su sitio. Yo ya me había encargado de coger antes su tenedor para que, de repente, no tuviera dos.

Cuando mi madre se dio la vuelta mi hermana se puso roja. Y yo feliz. Jajajajajaja.

No me acuerdo de cuánto tiempo estuvo castigada, pero se quedó tan shockeada que jamás confesó que ella no había sido.

Con lo fácil que habría sido dejarme la falda/pantalones/camiseta o lo que fuera.

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